POR EDITORIAL

VeN /09-08

GE Aerospace acelera la producción y el desarrollo de motores con inteligencia artificial.

Un estudio del Bipartisan Policy Center destaca que la adopción estratégica de la IA, junto con la capacitación de los empleados y la colaboración con instituciones educativas, está redefiniendo los procesos de producción, inspección y desarrollo de motores. Foto: GE

La inteligencia artificial está adquiriendo un papel cada vez más estratégico en la industria aeroespacial, acelerando el desarrollo de motores, mejorando los procesos de fabricación y elevando los estándares de calidad en la producción de componentes aeronáuticos. Un estudio de caso del Bipartisan Policy Center (BPC) destaca a GE Aerospace como un ejemplo clave de cómo se está incorporando esta tecnología al sector para aumentar la eficiencia y la competitividad.

Según la encuesta, el fabricante utiliza distintos tipos de inteligencia artificial —predictiva, generativa y física— en prácticamente toda la cadena de producción. Sus aplicaciones abarcan desde el diseño de piezas y sistemas aeronáuticos hasta la fabricación, la inspección, el mantenimiento y la logística, lo que permite ejecutar con mayor rapidez, precisión y consistencia procesos que antes se realizaban manualmente.

Una de las iniciativas más recientes de la compañía consiste en el uso de inteligencia artificial generativa para acelerar el desarrollo de motores de aeronaves. Esta tecnología ha reducido significativamente el tiempo necesario para ciertas etapas de ingeniería, lo que permite a los equipos técnicos evaluar soluciones y desarrollar nuevos proyectos con mayor rapidez.

En la fabricación, la inteligencia artificial también está transformando el control de calidad. Los sistemas inteligentes ayudan en la inspección de piezas críticas, identificando posibles defectos con mayor precisión y garantizando una mayor uniformidad en los análisis. El resultado es un proceso de producción más eficiente, con menos retrabajos y mayor fiabilidad de los componentes destinados a la aviación.

Antes de implementar estas soluciones a gran escala, GE Aerospace desarrolla y valida cada nueva tecnología en el Centro de Aceleración de Tecnología de Servicio (STAC, por sus siglas en inglés) en Evendale, cerca de la sede central de la compañía en el área metropolitana de Cincinnati. El centro se encarga de probar los nuevos procesos de fabricación y las aplicaciones de inteligencia artificial antes de que se incorporen a las operaciones globales del fabricante.

El estudio destaca que la adopción de la IA no fue indiscriminada. La empresa optó por implementar las herramientas únicamente en las áreas donde la tecnología demostró mejoras concretas en productividad, calidad y eficiencia operativa. Tras validar los resultados, las soluciones se pusieron a disposición de los equipos directamente involucrados en cada actividad, preservando así la integración entre el conocimiento humano y los nuevos recursos digitales.
La llegada de la inteligencia artificial también está redefiniendo algunos roles dentro de las fábricas. Inspectores y técnicos han comenzado a operar sistemas robóticos y herramientas inteligentes, centrando su trabajo en análisis complejos y decisiones técnicas, mientras que las tareas repetitivas se realizan con el apoyo de la automatización. En la práctica, la tecnología amplía las capacidades de los profesionales, en lugar de reemplazar su experiencia.

Según el Bipartisan Policy Center, la experiencia de GE Aerospace demuestra que la inteligencia artificial probablemente se convertirá en una herramienta esencial para la industria aeroespacial. Aplicada estratégicamente y acompañada de la capacitación adecuada, esta tecnología acelera la innovación, mejora la calidad de la producción y contribuye al desarrollo de aeronaves y motores cada vez más eficientes, fortaleciendo así la competitividad del sector.