
Francia y España lanzan un ataque fiscal a los jets privados para frenar la crisis climática


Frente a la emergencia climática, Francia y España han asumido un protagonismo inédito al abanderar una propuesta para gravar los vuelos de lujo y los jets privados, una medida promovida en la cumbre del UN Development Conference celebrada en Sevilla a finales de junio. La iniciativa forma parte de la Sevilla Platform for Action y ha sido apoyada por otros países como Kenia, Barbados, Somalia, Benín, Sierra Leona y Antigua y Barbuda.
Con esta medida, se busca recaudar miles de millones de euros anuales, destinados a la acción climática y al desarrollo sostenible. Según un informe reciente, gravar el combustible de jets privados y los billetes de alta gama podría suponer ingresos de hasta 41.000 millones de euros, más otros 37.000 millones de euros por tickets business y primera clase.
Propuesta con ambición global y fundamento técnico
El mensaje es claro: “quien más contamina, debe pagar más”.
Este principio, simple y contundente, ha llevado a los gobiernos a considerar un impuesto ambiental al transporte aéreo de élite, centrado en dos objetivos principales: jets privados y billetes premium.
- En junio, en Sevilla, se firmó el acuerdo –parte de la misma cumbre– por una coalición de ocho países bajo el paraguas del Global Solidarity Levies Task Force.
- El informe estima que estas medidas podrían generar cerca de 000 millones de euros anuales, si se amplían a las principales clases aéreas y jets privados.
La propuesta se enmarca dentro de la fiscalidad verde, diseñada para internalizar el alto coste ambiental que las clases privilegiadas externalizan. En este sentido, tanto Francia como España reivindican la justicia fiscal: “Cuando conduces un coche pagas impuestos, pero al volar no”, según una de las voces proponentes.
Distorsión ambiental: jets privados, luxo sin control
Los datos no engañan. Un jet privado promedio emite tanto CO₂ al año como 177 coches, equivalentes a ocho camiones pesados.
- En 2023, la aviación privada generó 19,5 Mt de CO₂, un aumento del 25 % respecto a 2013.
- Los datos muestran que dos tercios de los vuelos privadosse concentran en Estados Unidos, aunque Francia, España, Italia y Alemania destacan en Europa, con Francia liderando con el 25% de las emisiones europeas.
Este crecimiento desmesurado ha empujado a los reguladores a buscar formas de corregirlo mediante impuestos al combustible y al billete, como ya plantea un gravamen de 1,59 USD por galón que podría generar hasta 3.000 millones de dólares al año.
Impacto esperado: euros para el clima y desarrollo sostenible
¿A dónde irían los fondos recaudados? De acuerdo con las declaraciones oficiales, los ingresos de este impuesto se destinarían a:
- Financiar acciones climáticasen países en desarrollo
- Apoyar proyectos sostenibles, transporte público y adaptación a eventos climáticos extremos
- Promover la justicia social, combatiendo la desigualdad generada por emisiones de lujo
Organizaciones como Greenpeace han alabado el paso, aunque llaman a ir más allá del sector aéreo y gravar también a la industria de los combustibles fósiles. Otros ven en esta medida una señal de que la aviación de lujo ya no puede ser una excepción fiscal ni ambiental.
Cifras que cambian la ecuación climática
Según el Global Solidarity Levies Task Force, la recaudación conjunta de impuestos sobre:
- Combustible de jets privadosy
- Vuelos de primera y business
podría alcanzar 147.000 millones de euros anuales si una coalición mundial se suma.
Situado en perspectiva: esta cifra supera con creces los tradicionales aportes nacionales al clima y podría ser un motor real para la COP30 en Brasil, donde se esperan compromisos reforzados.
¿El fin de la impunidad aérea?
Esta política no solo aporta recursos. Representa una declaración ética: la aviación de lujo deja de ser intocable, y quienes más contaminan asumen una carga proporcional.
Para la industria aeronáutica, el mensaje es claro: habrá que replantear los modelos de negocio, incluir combustibles sostenibles o compensaciones, y potenciar eficiencia operativa. Para el ciudadano, se refuerza una idea creciente: la sostenibilidad implica responsabilidad colectiva.
Un gravamen que pone a la aviación de élite contra reloj
Francia y España han entrado al terreno fiscal con determinación, respaldadas por datos contundentes sobre el impacto climático de los jets privados. Más allá de lo recaudado, su propuesta abre el debate sobre quién paga realmente por el aire que respiramos y el planeta que habitamos. Este paso representa un antes y un después: la aviación premium ya no puede esquivar la equidad ni la ecología.