A menos de un mes del informe final, el accidente de Air India amenaza su continuidad operativa
Con pérdidas de 2.400 millones de dólares y el informe final del accidente de 2025 en camino, Air India enfrenta una crisis de supervivencia bajo el mando del Grupo Tata.
Air India atraviesa una fase de inestabilidad profunda que combina pérdidas financieras históricas, un vacío de liderazgo tras la salida de su CEO y la inminente publicación del informe final sobre el accidente del vuelo AI-171 en Ahmedabad. Según el ministro de Aviación Civil de la India, Ram Mohan Naidu, los resultados de la investigación sobre el siniestro del Boeing 787-8 Dreamliner ocurrido en junio de 2025 se darán a conocer en las próximas semanas.
La AAIB (Oficina de Investigación de Accidentes Aéreos) de la India se encuentra en la etapa de cierre de la investigación del vuelo que se precipitó a tierra apenas 32 segundos después de despegar hacia Londres Gatwick. Los datos preliminares de los registradores de vuelo indicaron que los interruptores de control de combustible de ambos motores GEnx-1B fueron movidos de la posición "RUN" a "CUTOFF" con un segundo de diferencia.
Este movimiento provocó el apagado inmediato de las plantas de poder, activando la RAT (Turbina de Aire de Impacto) para mantener los sistemas eléctricos básicos. A pesar de los intentos de la tripulación por reiniciar los motores, la baja altitud (máximo de 625 pies) impidió una recuperación, resultando en la muerte de 241 personas a bordo y 19 en tierra al impactar contra un complejo residencial universitario.
El sistema FADEC (Control Digital del Motor de Autoridad Total) del Dreamliner está diseñado para gestionar el empuje de manera óptima, pero no puede anular una instrucción manual de corte de combustible por razones de seguridad. La investigación analiza ahora si existió una confusión en los procedimientos de cabina o un fallo sistémico en la ergonomía de los controles que facilitara un error humano de tal magnitud en una fase crítica del vuelo.
Crisis financiera y operativa récord
La aerolínea cerró el año fiscal 2026 con una pérdida superior a los 2.400 millones de dólares (22.000 millones de rupias), la cifra más alta desde que Tata Group asumió el control en 2022. Este déficit superó ampliamente las estimaciones internas y se atribuye a una combinación de costos de reestructuración, la debilidad de la rupia frente al dólar y el cierre del espacio aéreo en Pakistán, que obliga a realizar desvíos costosos en las rutas hacia Europa y América del Norte.
En paralelo, una auditoría de la DGCA (Dirección General de Aviación Civil) detectó que el 50% de la flota inspeccionada presentaba defectos técnicos recurrentes. En el caso de Air India, 137 de sus 166 aeronaves fueron señaladas por fallos que persistían a pesar de las tareas de mantenimiento. Este escenario de baja confiabilidad técnica coincide con el incremento de la participación operativa de Singapore Airlines, que posee el 25,1% de la compañía y ha comenzado a desplegar sus propios equipos de ingeniería y pilotos para estandarizar los procesos de seguridad.
El accidente de Ahmedabad no solo golpeó la reputación de la aerolínea, sino que afectó la percepción de seguridad en el estado de Gujarat, una región que el gobierno indio promueve como el nuevo polo financiero global a través de la GIFT City (Ciudad Tecnológica de Finanzas Internacionales de Gujarat). La conectividad internacional directa, fundamental para atraer inversores extranjeros, se ha visto reducida debido a que la aerolínea canceló rutas de largo alcance para priorizar la revisión de sus estándares de seguridad y cumplir con los pedidos de aeronaves pendientes que sufren retrasos de entrega.
La integración de Vistara dentro de la estructura de Air India ha sumado una complejidad cultural y logística que la actual dirección no ha logrado mitigar. Mientras la aerolínea espera un nuevo CEO tras la renuncia de Campbell Wilson, el mercado indio observa una brecha creciente entre la ambición de pedidos masivos de aviones y la capacidad real de operarlos bajo estándares internacionales de eficiencia.