El día que Iberia unió Barcelona y Madrid por primera vez
Por Editorial VeN | 21 de Diciembre de 2025
El 14 de diciembre de 1927, un trimotor Rohrbach Roland despegó entre barro y frío para inaugurar la ruta Barcelona–Madrid y encender la chispa de la aviación comercial moderna en España
El 14 de diciembre de 1927 amaneció gris y frío, con el barro pegado a las botas de quienes se acercaban al aeródromo para presenciar algo que, sin saberlo, iba a cambiar la forma de moverse por España. Aquel día, diez pasajeros se convirtieron en testigos privilegiados de un momento histórico: el primer vuelo comercial de Iberia, que unió Barcelona y Madrid en un trimotor Rohrbach Roland con asientos de mimbre y un rugido de motores BMW que anunciaba que el futuro llegaba por el aire.
La compañía apenas tenía seis meses de vida, impulsada por el empresario Horacio Echevarrieta y con la colaboración de Deutsche Luft Hansa, en un contexto en el que España empezaba a dotarse de una estructura aeronáutica moderna. El vuelo, que cubría la ruta en unas tres horas y media, ofrecía una alternativa inédita al tren: más rápida, más directa y con una fuerte carga simbólica de modernidad y prestigio en plena época de transformaciones tecnológicas.
Replica del Rohrbach Ro VIII Roland en Fitur 2017 con los uniformes de los TCP´s en distintas épocas
El ambiente en torno a ese primer servicio tenía mucho de ceremonia: autoridades, curiosos, prensa y la presencia de la Casa Real reflejaban hasta qué punto el país percibía la aviación como una apuesta estratégica de futuro. No era solo un avión despegando, sino la demostración práctica de que las grandes ciudades podían estar mucho más cerca gracias a un
nuevo modo de transporte que comenzaba a consolidarse en Europa.
El Rohrbach Ro VIII Roland, construido en duraluminio y dotado de tres motores BMW, simbolizaba la vanguardia tecnológica de su época y fue uno de los primeros modelos que configuraron la flota inicial de Iberia. Con capacidad para solo diez pasajeros, su interior sencillo pero funcional contrastaba con el impacto que suponía para los viajeros, que por primera vez podían contemplar el territorio español desde las alturas a una velocidad de crucero cercana a los 200 km/h.grupo.
Aquel vuelo de 1927 también estuvo condicionado por el contexto regulatorio y de infraestructuras: se acababan de sentar las bases legales para la construcción y explotación de aeropuertos nacionales, y la aviación comercial buscaba su espacio frente al ferrocarril. La posterior inauguración del aeropuerto de Barajas en 1931 reforzó esa apuesta, apoyando la expansión de Iberia hacia rutas internas como Canarias y Baleares y, posteriormente, hacia Europa y América Latina.
Con el paso de las décadas, la modesta línea inicial entre Barcelona y Madrid evolucionó desde un servicio pionero hasta convertirse, en 1974, en el Puente Aéreo, la primera ruta de este tipo en Europa y una de las más transitadas del mundo. La frecuencia casi continua de vuelos, la flexibilidad para los pasajeros y el fuerte componente corporativo transformaron aquella conexión en un símbolo de la movilidad de negocios en España.
Hoy, cuando el trayecto se realiza en menos de hora y media y el debate gira en torno al impacto climático de los vuelos de corto radio, resulta fácil olvidar que en 1927 ese enlace era un auténtico hito tecnológico, económico y social. Recordar el primer vuelo de Iberia entre Barcelona y Madrid es, en el fondo, recordar el momento en que España decidió mirar al cielo para acortar distancias, abrir su economía y conectarse al mundo a través del aire.cope+5